Cuando decidí ser donante, lo primero que hice fue informarme bien. Debo tener entre 18 y 35 años y pasar una revisión profunda con médicos y psicólogos. Este examen completo, incluida la genética, es muy útil: aprendo todo sobre mi salud reproductiva. Si deseo volver a ayudar tras el primer éxito, puedo hacerlo siempre que no haya alcanzado todavía el límite máximo que marca la ley.
