Ahí estáis vosotras: mujeres que dan vida, increíbles, sensibles y generosas, que devolvéis la esperanza de ser madres.
Cuando todo se ha intentado sin éxito, cuando el tiempo o la salud no ayudan, sois vosotras quienes aparecéis como una oportunidad. Muchas mujeres y parejas viven este dolor en silencio, y vuestro gesto cambia completamente sus vidas. Les dais la posibilidad de ser padres y recuperar la ilusión.
Queridas donantes, lo que ofrecéis es un regalo inmenso. Esa pequeña oportunidad de vida transforma todo. No solo ayudáis, también sacáis a muchas personas de la desesperación. Gracias a vosotras, alguien podrá ser madre o padre y empezar de nuevo.
Sois una luz que permanece siempre en el corazón de quienes ayudáis. Nunca habrá palabras suficientes para agradecer lo que hacéis.
La donación de óvulos es uno de los actos más hermosos que existen. Representa el inicio de una nueva historia y el fin de mucho sufrimiento. Aun así, sigue siendo un gesto poco frecuente, aunque tiene un valor humano enorme.
Esta carta es un agradecimiento para todas las mujeres que ya han donado o que lo harán en el futuro. Un simple “gracias” no alcanza para expresar toda la felicidad que regaláis.
